El camino no es hacia la derecha o la izquierda, es hacia adelante por un planeta compartido, no repartido.


RECTIFIQUEMOS

martes, noviembre 29, 2005

Cuando lo urgente se vuelve importante

No creo necesario usar espacio para demostrar que La República Dominicana, como país, está llegando a un limite. Nuestros organismos nacionales ya dejaron de cumplir con las responsabilidades para los que fueron constituidos, la justicia y la seguridad ciudadana están en franca desaparición con las leyes, en su casi totalidad, violadas por ciudadanos y gobierno. Los nacionales que hemos elegido han abandonado sus responsabilidades para corromperse y tratar, de forma barata y con descaro, parecer sultanes árabes rodeados de una fanfarria que ellos confunden con dignidad. Los que vamos a elegir, harán lo mismo.

En la naturaleza existe una tendencia hacia el desordenamiento llamada entropía. Usted podrá organizar un salón meticulosamente y después que sea usado por el público, quedará en completo desorden si no se motiva un esfuerzo para mantener el orden, algo similar sucede en todos los planos de existencia.

En nuestra tierra todos abandonamos el esfuerzo y la motivación para mantener el orden, para hacer cumplir nuestras reglas, se le dejó al otro y nadie realizó esa labor, ese abandono de responsabilidades por parte de todos, nos hace responsable a todos por los resultados y nos debe corresponder a todos el esfuerzo para restituir el orden, tanto individual como social que nos devuelva la necesaria seguridad. Estamos cosechando lo que permitimos que creciera por nuestra borrachera de parecer ricos, ni siquiera de serlos, y la situación ha degenerado hasta tal punto, que el dinero ya no puede garantizarnos los servicios mínimos vitales que provee una sociedad civilizada y ordenada. Si no tocamos fondo, estamos muy cerca.

Cómo si nuestros males fueran pocos, nuestro único vecino, Haití, nos lleva ventajas. Ya su sociedad sucumbió en el desorden y la ingobernabilidad.

Pudiera explicarse de muchas maneras, desde el extranjero se les impuso sistemas extraños a sus niveles culturales y evolutivos, y esa influencia sin el conocimiento de su realidad, como son todas las imposiciones foráneas, contribuyó a colapsar el orden que les permitía subsistir. Su tierra es un desierto ecológico en la que después de encontrar, ásperamente, los alimentos hay que buscar con que se puede generar el calor para cocinarlos, las bandas armadas aterrorizan a voluntad en busca de un liderazgo que solamente el crimen y el terror pueden generar y todo eso frente a las impotentes tropas de seguridad internacionales. Si los haitianos esperaban que la comunidad internacional asumiera un apoyo solidario y efectivo, se equivocaron, y esto debe servirnos de lección a nosotros.

Lo que nos va a unificar con los haitianos no son las decisiones de los poderosos, será la entropía, el desorden y la ausencia de un Estado funcional. Si no podemos ser, no podremos resistir la estampida natural y desesperada de aquellos que luchan, con todo derecho, por sus vidas.

Pero hay más.

A nivel conceptual, la súper estructura que opera la organización del planeta está en crisis profunda. El águila, o buitre según sus preferencias, del ordenamiento internacional perdió sorpresivamente el ala izquierda y viene cayendo en barreno, cada cual debe agarrarse con sus propias manos para resistir el impacto inevitable. Nosotros tenemos las manos y la mente ocupada en tratar de parecer lo que no somos, individual y colectivamente. Tenemos que reaccionar porque nuestro desorden interno nunca podrá resistir las turbulencias que se avecinan e individualmente tampoco podremos resistir, sin importar los ceros de las fortunas.

La madre naturaleza nos ha enseñado que todo lo que existe es polar, todo necesita de su contrario para existir, que sin el día no existiría la noche, o el frío y el calor, etc. La época de las ideologías ha terminado y lo que ahora viene es un nuevo reordenamiento muy traumático.

El grupo de seres humanos que ahora ostentan el poder mundial, instalados sobre una nación llamada EUA, han desazonado la nación sobre la que interactuaban, la enfermaron moral, económica y socialmente.

Para aumentar el volumen de los negocios, manipularon los valores de conciencia que le habían permitido su crecimiento y que le garantizaba su permanencia; el éxito lo mudaron desde el trabajo honrado y el ahorro, desde la eficiencia, la honestidad, la veracidad individual y lo colocaron en una falsedad: el éxito lo identificaron con el Yuppie, con el parecer rico. Ya nadie trabaja duramente para ahorrar e invertir, ahora se trabaja duramente para parecer lo que no se es y eso ha dejado a la nación sin los ahorros necesarios para proseguir su ruta, sin la motivación de perseguir la grandeza, de alcanzar la gloria eterna y en su lugar buscan el éxito pasajero que puede lograrse mediante la mentira y la innobleza, esto la ha sumido en una grave crisis interna y en un monstruoso déficit interno y comercial.

Si el parecer jeques árabes es la figura del éxito, cada empresa u organización ha instalado un sultán, con sus cortes que en conjunto nadie puede solventar y por ello sus principales y más grandes corporaciones están quebrando en medio de escándalos de corrupción. Muchas están abandonando el país en busca de mano de obra más barata que pueda mantener los astronómicos gastos de representación para sus sequitos reales, o buscando países con los técnicos y científicos que comienzan a escasear localmente, como resultado de las distorsiones que introdujeron los altos costos de las universidades y el pagar mucho más a un deportista que a un científico.

Están desmontando las conquistas sociales que le producían la tranquilidad, que les daba la estabilidad necesaria para trabajar y progresar. Están desmontando el “Sueño Americano” para las mayorías y eso, como toda acción deberá originar una reacción, y cualquier acción o reacción que se origine en el centro hegemónico ya sabemos que se irradiará hacia la periferia, seremos impactados.

Con el petróleo como fuente de energía barata, la oferta está comenzando a ser inferior que la demanda. Todo el montaje de nuestra actual civilización se logró sobre la energía barata, no solo en precio de venta, sino, barata en la cantidad de energía necesaria para producir nuestros combustibles.

Por otra parte tenemos el astronómico volumen de dinero creado sin el antiguo respaldo del patrón oro, personalmente como ciudadano de a pie, creo que esa masa monetaria es mucho mayor que los bienes potenciales que pudieran ser comprados, incluyendo el maltrecho e inseguro planeta completo. Esto anuncia una crisis que pudiera ser disparada convenientemente por los deseos de dominio mundial de la nación china.

Y no podemos olvidar que lo que le han llamado guerra contra el terrorismo, es realmente la guerra del fundamentalismo islámico contra el gran Satán, como ellos ven a todos los occidentales, incluidos nosotros.

En todo este teatro deberíamos recordar el viejo y muy sabio refrán popular que reza: “para que el luto venga a mi casa, que vaya a la ajena”. Esta sabiduría la aplicaran los haitianos, los norteamericanos y todo el mundo, y se hace necesario que los dominicanos lo comencemos a entender rápidamente.

Es urgente que nos ordenemos y asumamos un compromiso personal en la defensa de la tierra legadas por nuestros antepasados para poder sobrevivir.

Sin pretensiones analíticas, este cuadro, no completo, presenta la urgencia de la hora.

Hay que actuar ya en preparación para los vendavales que ya estamos sintiendo.

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