El camino no es hacia la derecha o la izquierda, es hacia adelante por un planeta compartido, no repartido.


RECTIFIQUEMOS

Algo sobre mi



Nací en la capital de República Dominicana, en el siglo de los tres Pablos, en esa época se llamaba Ciudad Trujillo y fue en la mitad de una tiranía que  parecía que no terminaría nunca, duró  31 años oficialmente, pero todavía se manifiesta vivamente en la idiosincrasia de la nación.

Inicié mi crecimiento en una familia muy peculiar; mi familia materna en conciencia y por historia poco afecta a la tiranía, en algunos solapadamente y en otros de una manera clara y frontal que los llevaba por temporadas a las cárceles. Mi familia paterna era parte del régimen y mi solo apellido podía abrir todas las puertas, incluyendo las puertas que dan a la malacrianza.

Desde esa rarísima esquina yo podía ver las dos vias, hasta donde yo quisiera en profundidad, es más, podía transitar por ellas con bastante libertad. Por razones o quizás por vibraciones empáticas, siempre sentí que mi puesto era al lado del decoro, al lado de lo que no habría que avergonzarse después, aunque significara menos de algo y no estoy firmando que soy bueno ni perfecto, me falta tanto todavía.

Los Boy Scouts y mi abuelo me enseñaron que: la palabra y la firma, nunca se podían negar, y que era en la naturaleza donde existía el libro del cual  aprender.

Me descubrí buscador.

Descubrí también que el sabor mejor, más definido y excitante de una fruta o de cualquier situación existencial, estaba en el corazón de la fruta o de la situación, ahí solamente se podía llegar viviendo intensamente cada cosa, cada experiencia, cada sueño.

Estudié, terminé el bachillerato en el Colegio Dominicano de la Salle, el año de graduación lo ocupó la Guerra de Abril. Después le tocó a la Arquitectura, la historia humana puede conocerse más detallada y profundamente a través de la Historia del Arte, la otra historia es la de los que gobernaron.

Continué con mis inquietudes políticas, conocí todas las parcelas y muchas de sus intimidades.

Comenzó mi camino dentro de la vida de los negocios. Esa vida tiene la capacidad de hacerte crecer aprendiendo del mundo de los negocios, el cual es muchas veces el poder y en otras tantas, está al lado del poder.

Los humanos, sus ambiciones, organización, prioridades, lealtades y engaños. Es uno de los cursos importantes en la vida de una persona por que le permite controlar, y cuando se tiene el control se esta en la mejor posición para conocer a los demás, pero principalmente para conocerse a si mismo, para saber que tan elástico puede ser el compromiso con uno mismo.

Pude servir en el gobierno de mi país desde una posición muy cercana al poder -una de esas posiciones donde todo el mundo te da un titulo diferente y donde tu eres un saludo conveniente en cualquier lugar, sin establecer compromisos políticos. Vi en primera fila la mediocridad y la corrupción, hasta choqué con ella en más de una ocasión, la moraleja fue: nadie quiere que cambien las condiciones, los de arriba por que están mamando bueno, y
los de abajo porque quieren llegar ellos también.

Me he casado tres veces.

He tenido grandes amores y también he cometido muchos errores, pero conocer la fuerza del amor justifica una existencia.

La vida me premió con dos hijos adorables y admirables, como si fuera poco, ya antes había llegado una pichoncita de dos años de edad, rubita y menudita a quien llegué a querer intensamente, igualito que a los míos.

Después la vida me llevó a vivir en los EUA. Gran nación llena de nacionales de todas partes, desde donde las perspectivas de las cosas lucen mucho más amplias y es mucho más fácil conocer las miserias del ser humano. Aquí entré en contacto cercano con el pueblo judío y sin ellos, pero a través de ellos, pude entender mucho mejor al cristianismo y los resultados obtenidos a la fecha.

Fundé en 1997 una organización interamericana contra la corrupción llamada  ¡Basta Ya! y fue toda una experiencia que me brindó la perspectiva de la agenda de los poderosos, cuyos rostros visibles e insensibles parecen ser los economistas.

Por mucho tiempo me esforcé, como muchos otros, para planear el futuro. Tratar de hacer ocurrir situaciones que consideraba convenientes. Es interesantísimo tratar de lograrlo, después nos damos cuenta de que, si bien es posible hacerlo, el esfuerzo es intenso y es permanente para evitar que las cosas regresen a su condición natural. Muchas veces, a pesar de nuestro esfuerzo, las cosas no suceden o se desarman en el camino, por eso en estos momentos he renunciado a dirigir y he dejado que el destino y las fuerzas universales  me enseñen lo que había sido planeado, y por eso puedo sentarme a escribir, que es la mejor manera de  aprender.

Espero haber logrado dar una visión bastante general de cómo yo me veo, de como siento y pienso, para ustedes.

“Que la Fuerza nos acompañe”

 Anexo Abril 19, 2016
 Escrito en las redes sociales y da información sobre la transición desde la política activa al mundo de los negocios.



Mi experiencia no me permite entender la pasividad de mi país.

Desde niño vi a mi abuelo escuchar emisoras de onda corta anti trujillistas y me hicieron conciencia de que si lo decía lo iban a matar. Eso te hace consciente de que el gobierno era el enemigo y a quien había que enfrentar. Cuando la invasión del 1959 uno de mis amigos, Nelson Valenzuela, que después cayó preso con el 14 de Junio, me dio un folleto de como fabricar bombas, 12 años, me erizo cuando lo pienso ahora. Mis padres nunca se enteraron del folleto y después de aprenderlo se lo pasé a mi amigo Elias Michelen, creo que ya eso se puede saber. Con poca o nada de conciencia estaba involucrado cuando ajusticiaron a Trujillo.

Sacamos a Balaguer que era el presidente de Trujillo en 1961 y enfrentamos un ramillete de gobiernos civiles y militares hasta que llegó el Consejo de Estado que organizó las elecciones en la que resultó electo Juan Bosh. Gobierno que adversaba personalmente, pero era el legítimo.

Siete meses más tarde dan un golpe de estado e instalan un gobierno de-facto y corrupto que también hubo que enfrentar, el Triunvirato de dos. No se podía tolerar sin prostituir la democracia recién instalada. Enfrenté ese gobierno como líder estudiantil socialcristiano en San Juan. Se dieron las condiciones y se trató de volver a colocar a Bosh en la presidencia y produjo una guerra que trajo una invasión que nos dejó instalado al mismo Balaguer que sacamos en el 1961 y para mi seguía siendo un gobierno ilegítimo que había que enfrentar.

Mi intensa actividad política fue modificada bruscamente por la muerte de mi hermano, hice conciencia de que yo era el único varón vivo y me detuve, él no lo sabía pero era mi bateador sustituto.

Por mi experiencia los gobiernos son importantes y muy poderosos, pero si no era lo conveniente nos poníamos en función de enfrentarlo y cambiarlo a como diera lugar. Los cambios reajustaban las alianzas.

Hoy el gobierno está putrefacto, está entregando nuestra tierra a sus enemigos ancestrales, pretende permanecer de forma fraudulenta y la juventud sigue comiendo mierda.



No lo logro entender. Se salvan por que los que quedamos de la generación comprometida ya estamos viejos.