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RECTIFIQUEMOS

Porque los olores no tienen nombres propios

“Porqué los olores no tienen nombres propio”


Por Víctor Ml. Caamaño
1996


Se terminaba un día normal en el paraíso (como no existían relojes no podemos saber la hora exacta), ya la luz diurna comenzaba a desaparecer mientras se asaba una pierna de Jabalí.

Adán recostado a un árbol de mamey ubicado muy cerca del fuego, tenía los ojos cerrados mientras miraba hacia adentro y meditaba sobre varios hechos que le preocupaban enormemente. En eso sintió el olor del asado que se mezclaba con el perfume recién estrenado de las flores del Paraíso e hizo conciencia de que no le había puesto nombre a los olores y por eso había que nombrar los olores aludiendo al objeto que los producía, por ejemplo el perfume que emana de una rosa no tiene un nombre propio y hay que llamarlo “perfume de rosas”, mañana comenzaré a ponerle los nombres (en definitiva ese era su trabajo “Nombrador Oficial del Planeta Tierra”), ya le había puesto nombre a los animales, a las flores, a los árboles, peces, inclusive había puesto nombre a los sabores; amargo, dulce, salado, etc., pero no a los aromas.

Uno de los asuntos que le preocupaba a Adán era el hecho de que él no tenía ombligo y se preguntaba constantemente si eso pudiera afectar mentalmente a sus futuros hijos. Después se vería que tuvo razón y que fruto de éste problema su hijo Caín sufriría de un mal que se convertiría en hereditario y que hoy conocemos como envidia.

Sumido en la profundidad de sus pensamientos no se percato de que Eva se había sentado frente a él y...

Eva -Adán.... ¿estas durmiendo?- Preguntó Eva

Adán -No, no estoy durmiendo... ¿por qué?-

Esta última pregunta fue la que abrió y aun abre las posibilidades a todo lo que sucedió después y por lo cual todos hemos pagado un precio alto. Sin embargo todavía no hemos aprendido y seguimos formulando la misma pregunta –respuesta en idénticas situaciones.

Eva - Quería decirte, Ad...que soy muy feliz a tu lado, que no creo que pudiera sentirme mejor con ningún otro hombre (¿), que eres lo máximo y me siento muy orgullosa de ser tu mujer.

Adán – Hummm

Eva – Tu eres un modelo, eres trabajador, responsable, inteligente, eres sano, no usas drogas fuertes ni bebes alcohol, como varón no creo que nadie te supere, en fin... eres lo mejor que he conocido y eso me hace reventar de orgullo,...yo sé lo que te digo, recuerda que nosotras tenemos un sexto sentido y que “siempre tenemos razón”

Dejó correr un pequeño período de tiempo y continúo...

La verdad es que yo siento que tú deberías tener otra posición más acorde con tus condiciones y atributos, tú eres un hombre que nació para el éxito, eres predestinado para mayores cosas. Yo me sentiría tan contenta de que tu, mi marido, pudieras tener todo lo que justamente te mereces, por que en el fondo se que tu no eres uno de esos conformistas que aceptan las cosas dizque por que “eso fue lo que trajo el barco”.

Silencio

Adán – ¿En que estás pensando, Eva?

En ese instante estaba siendo parido el argentino que todos llevamos dentro y que siglos después Freud bautizaría con el nombre de ego.

Eva – Yo no te había contado, porque tu estás generalmente muy ocupado con el trabajito ese de ponerle nombres a las cosas, pero,...hace un par de noches tuve un sueño, que en realidad no era un sueño porque yo estaba casi despierta, era como si yo estuviera en un lugar donde había muchas gentes, tu no puedes imaginarte la cantidad de gente que había oyendo a un individuo con barbas y una extraña ropa verde oliva hablando y hablando, cuanto hablaba ese personaje, y lo que decía era, lo que puedo recordar, hablaba de que la ignorancia y la falta de conocimientos era un método para sojuzgar y explotar a los demás. Eso yo no le di ninguna importancia y hasta lo había olvidado hasta que hace pocos días y mientras me lavaba la cabeza, me encontré con la señora serpiente, tu sabes como es de chismosa Rosquita, ella se puso a hablar sobre muchos temas interesantes y uno de esos temas fue sobre el árbol que está en el centro del Paraíso-

Adán – Eva, no me des tantas vueltas y acaba de desembuchar de una vez por toda lo que tienes en mente-

Eva – No, si me vas a atacar no te cuento nada. Tu sabes que no me gusta que me apresuren y también sabes que a mi me gusta hacer las historias con todo lujo de detalles. Bueno, lo que trataba de decirte era que: .. Doña Rosquita me dijo que el árbol famoso era llamado “Arbol del Bien y del Mal” porque si uno comía de sus frutos conocería todo, todo el bien y todo el mal, en otras palabras, todo, ese era el árbol del conocimiento. Y juntando una cosa con la otra, continuó Eva, he llegado a la conclusión de que te prohibieron, porque fue a ti nada más, que comieras de esos frutos para poder mantenerte subyugado y explotado con la única remuneración de que no pagas renta y te dan la comida gratis, como a los esclavos.

Adán – Eva, ...no puedo creer que tu, interrumpió Adán, estés.....

Eva- No, si vas a hablarme de esa forma dejamos la conversación. Tu eres muy bueno pero a veces te cierras y no se puede hablar con una persona que le conteste a una en el tono en que me estas hablando. .....tengo que ir al baño un momento.

Eva se alejo por unos minutos mientras Adán pensaba - “esta mujer tiene que estar loca. Cuando yo negocié con el Boss para que me diera una compañera, El me pidió para hacerla los órganos que yo tenía duplicados y yo haciéndome el vivo le regateé hasta que aceptó una costilla, coño me la tengo bien merecida por tacaño.”

Eva regresó y se sentó como desinteresada arreglándose los cabellos y moviendo la cabeza hasta que su cabellera le cayó por delante tapándole todo el pecho, después continuó.

Eva- Lo que trataba de hacerte comprender es que si quieres obtener lo que tú te mereces, tenemos que lograr liberarnos del yugo de la ignorancia y el único camino que puedo percibir, ya que todavía no existen escuelas, es comiendo de los frutos del árbol del conocimiento, de otra forma tú siempre vas...Adán la interrumpió diciendo:

Adán- Tú te estás poniendo loca, tú sabes bien que...

En ese momento cayo un zapote del árbol y le pegó a Eva en un muslo y ésta se tiró al suelo revolcándose de dolor y el tema, ya perdido, se abandonó sin llegar a ninguna conclusión.

Después pasaron los días con sus quehaceres propios, vino una temporada de lluvia que impidió que Adán se dedicara a su nuevo proyecto de nombrar los aromas. La vida continuó enseñando a cada uno sobre los métodos más eficaces para hacer que el otro hiciera lo que uno quiere.

Mientras, la temporada de lluvia pasó y todo volvió a resplandecer, los colores, el canto de las aves, en especial de un ruiseñor que estaba enamorando a una Calandria, el canto de amor del desesperado ruiseñor llenaba el Paraíso de melancólicas y amorosas melodías. Hasta que por fin, como casi siempre sucede, la calandria se mudó al nido previamente construido por el ruiseñor. Este pasaje no pasó desapercibido para Eva, quien seguía empeñada en lograr que su marido le consiguiera una mejor posición social ya que ella, sin padres conocidos y sin pedigrí, por si misma no la podía conquistar.

Una noche, cuando la luna reinaba sobre un firmamento cargado de estrellas, Adán se encontraba acostado sobre un lecho de grama que crecía al lado de un lago, lago que se perdía entre las montañas y mirando en el cielo todas las estrellas que titilaban de diferentes colores, se decía a sí mismo: “Eso no es verdad...Si El cree que yo también le voy a poner nombre a las estrellas, está equivocado...”, por esos rumbos andaba la mente de Adán cuando llego Eva, con el pelo húmedo ya que se acababa de lavar la cabeza y se acostó al lado de Adán acurrucándose con él de igual forma como los gatos se estrujan con nuestras piernas, cuando a ellos le da la gana o quieren algo. Se colocó de lado, de forma que el cuerpo de Adán quedaba entre sus pechos y dejando caer sus cabellos húmedos sobre los hombros de él. Así permaneció por un rato hasta lograr que Adán le presionara la cabeza con su mejilla.

Después Eva se sentó apoyada en uno de sus brazos, de forma tal que quedaba de frente a él. Lo observo detenidamente y corrió con su vista lentamente desde los cabellos hasta los pies, deteniéndose especialmente en el área en donde debió estar ubicado el preocupante ombligo. Luego se inclinó sobre Adán para besarle la boca, permitiendo que sus pechos rozaran ligeramente la piel de él, esto produjo inmediatamente un corrientazo en la columna vertebral de Adán, que logró que le subiera la presión ocular lo que hizo que los ojos de Adán parecieran como si se fueran a salir.

Después de besarle la boca se movió para oler su cuello y exclamó....

Eva: -Que rico hueles-

Olisqueándole el cuello, las orejas y la cara.....- y ¿tu hueles así entero?. Se coloco de rodillas sobre él y comenzó a oler cada centímetro de piel ya engranujada, comenzó a bajar poco a poco y mientras rozaba la nariz sobre el cuerpo de él, sus pechos rozaban en sentido descendente el cuerpo de Adán produciendo, cuando sus pezones se deslizaban sobre la piel, una vibración, algo así como “brrr brr brrrr burrrrr”. Siguió bajando su cuerpo, oliendo suave y lentamente cada pedacito de piel y en su movimiento descendente dejó salir a presión, por entre sus dos senos el miembro viril de Adán que ya, de retener la respiración, estaba rojo y completamente despierto, luego fue oliendo su cadera y sus bellos púbicos sin hacerle el menor caso al todopoderoso y solitario elemento, pero cuando cruzaba oliendo de un lado para el otro los cabellos húmedos rozaban por todas partes a Adán.

Cuando ya Adán estaba jadeando Eva se sentó sobre el vientre de éste, lo suficientemente a bajo para que sus nalgas continuaran presionando a Adán en su orgullo natural de carne y sin hueso y le dijo:.....

Eva -Adi, Hoy yo deseo hacer algo nuevo y diferente, hoy yo quisiera conocer los placeres del bien y del mal, los placeres inenarrables de la perversión, hoy yo quiero llegar contigo a donde nunca nadie llegó, hoy yo quiero darte mucho de todo.

Adán - Siii......essss.....estoy....de...acuerdo, dime ¿que tu deseas que yo te haga?-

Eva - Yo quiero que tu aprendas sobre todas las perversiones posibles y para ello tenemos que acudir a la biblioteca única de las frutas del Arbol del Bien y del Mal”

En el penúltimo cuadro vemos al pobre Adán mordisqueando como un castor el tronco del bendito árbol y comiéndose todas los frutos, hojas y ramitas.

Ya el final es conocido por todos. El Señor se puso muy, pero muy bravo y en medio de rayos y centellas, convirtió a Adán y a Eva en los primeros exiliados económicos de la humanidad y condenó al ingenuo de Adán a tener que trabajar para comerse cualquier futura manzana. Pero con ella fue diferente, El sabía que la malicia y la astucia que tenia la mujer era muy superior a la del varón y por lo tanto, ella era el cerebro que había dirigido la operación “Conquista Social”, por ello la condenó a muerte cuando le dijo “LO PAGARAS CON TU SANGRE”. Eva se las arreglo entre llantos y suplicas para ablandar el corazón infinitamente bueno del Padre y él, cuidando las apariencias le acomodo la condena para que fuera cobrada en cómodos plazos mensuales.

Al ser expulsados y tener que trabajar y de paso destituido como “Nombrador Oficial del Planeta Tierra”, perdimos la posibilidad de que los aromas tuvieran NOMBRES PROPIOS.