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RECTIFIQUEMOS

domingo, julio 23, 2006

Género Vs. Sexo

La expresión de una amiga afirmando que no deseaba quedarse sola el resto de su vida, me hizo conciente de lo inestables y transitorias que se han vuelto las relaciones de parejas.

Esa búsqueda existencial de la persona que nos acompañe en nuestro crecimiento, en la maduración y la inevitable decadencia que nos impone la naturaleza, se ha transformado en una cacería casi deportiva y en la mayoría de los casos repetitiva, fugaz y muy complicada, con resultados que dejan de ser gratificantes en poco tiempo, creando un vacío que nos incita a la cacería nuevamente. Es como si no se acabara nunca.

Las relaciones que he visto subsistir en el tiempo han sido sostenidas por grandes sacrificios, mucha tolerancia o la viscosa y amarga indiferencia que produce el hastío de pareja, apuntalado por intereses materiales. Sin embargo, creo conocer parejas que han conservado su felicidad energizante por muchos años y son las benditas excepciones que denuncian el chasco generalizado que padecemos los más.

Hace mucho vengo elaborando y enarbolando la hipótesis sobre la manipulación de la sociedad norteamericana, con la que se combatió exitosamente al movimiento hippie de los años 60’s. Manipulación mediante la creación de la imagen contraria, la del Yuppie “exitoso” y bien vestido, con carros caros y casas de revistas, todo lo contrario a la imagen del movimiento que fracturo la nación norteamericana y al mundo en su área de influencias. En realidad lo que consiguió esa manipulación fue hacer de la falsedad de las imágenes, herramientas aceptables y necesarias en el juego social y económico, afectando como es lógico la base natural de la sociedad: la pareja.

La pareja es una delicada relación basada en la confianza y en el amor que una vez establecida sanamente, adquiere una fuerza capaz de motivar los sacrificios más heroicos, los esfuerzos más sublimes y la lealtad más poderosa. Lamentablemente la imagen es una mentira y por tanto la pareja constituida por imágenes pueden ser cualquier cosa menos una pareja, ya que la mentira es la esencia de los componentes de esa relación y la mentira no genera confianza, ni fe y mucho menos amor, y aquí creo encontrar un elemento que influye impidiendo la conformación de relaciones más o menos estables y duraderas. Mientras las verdades son permanentes por ser ciertas, las mentiras son tan momentáneas que necesitan ser reafirmadas cada vez que se tenga la ocasión para mantenerlas vivas y varían en cada momento al necesitar acomodarse a cada nueva situación: inestabilidad y brevedad.

Por otra parte las imágenes que aparentamos, al ser ficticias no tienen la capacidad para generar sentimientos reales, como el amor y la lealtad, porque lo que no es, no logra crear algo que pueda ser y por tanto tampoco pueden sentir la felicidad que si es real y que es la única justificación válida para nuestro existir.

Pero la reacción del establishment no fue lo único que generó la gran revolución liberadora de las flores, también trajo la libertad sexual, el rompimiento con las reglas mojigatas de una sociedad victoriana opresiva, y lo prohibido brilló, el sexo se liberalizo y se hizo presente, una veces desenfrenadamente y otras con la maliciosa perfidia de quienes siempre lo usaron para beneficios y peculados.

Llego la revolución feminista y también florecieron, en ese tiempo de nueva libertad sexual, los movimientos gay. La potencia abrasadora del sexo llegó a su máxima exposición pública, con la imponente y la avasallante fuerza que lo sexual es capaz de generar y se hizo parte también del nuevo mundo de las imágenes que comenzaba a dominarlo todo.

No es necesario definir el sexo y su poderosa influencia en los humanos, es el instinto y fuerza necesarios para conservar la especie. Cuando se despierta en nosotros el sabor del deseo y la conquista, somos capaces de cualquier cosa para lograr su satisfacción, pero el sexo es pasajero e inestable, puede cambiar de presa con la misma facilidad con que nuestra imaginación logra crear nuevas fantasías. El sexo es tan desleal que muchas veces termina no respetando ni lazos sanguíneos o amistades. Es ciego y poderoso, es pasajero y mentiroso y la fuerza o deseo que logra inicialmente generar puede, en algunos momentos, confundirse con el amor sin serlo.

Las imágenes creadas, incapaces de tener sentimientos por definición, mentirosas por esencia, egoístas y desleales por naturaleza, integraron lo sexual al mundo bizarro que ya funcionaba y todo se hizo uno solo y se comenzaron a establecer nuevas definiciones basadas en características inestables como es el sexo: homosexual y heterosexual se volvieron la esencia que dividió a los humanos modernos, en contraposición a la división natural de género. Hombre y mujer no es lo mismo que macho y hembra.

Lo sexual es una acción existencial como el comer, no nuestra definición, es una parte, nunca el todo.

Creo que es fácil entender que cualquier relación formada entre imágenes falsas y ancladas en lo sexual, no puede ser estable ni duradera ya que sus elementos no lo son.

Para volver a lograr construir relaciones duraderas, donde el poder de lo femenino y lo delicado logre moldear la bruta fortaleza de lo masculino, va a ser necesario que volvamos a establecer las relaciones como seres humanos verdaderos, auténticos y no como imágenes falsas y fundamentadas en lo genérico y no en lo sexual.

Y no deseo negar la existencia de personas atrapadas en géneros contrarios a sus esencias internas, ese tema merece su análisis propio, pero personalmente me es indignante el ser clasificado por mi forma de hacer sexo o con quien yo prefiera hacerlo. Creo que el ser humano posee atributos y características mucho más trascendentes y definitorias para su clasificación, que esa acción instintiva.
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